
No llaméis crónica a un obituario lleno de dicotomías de una treintañera.
Sofá...
portátil prestado...
y me dispongo a escribir, sin estar muy convencida de querer hacerlo, de repente me han entrado dudas, debe de ser porque ya había dado por cerrado el capítulo de crónicas por este curso, o porque me estoy replanteando el hecho de exponerme tanto, para quien no lo sepa no me gusta nada (aquí la doble negación es precisamente eso, negar dos veces o tres, si hace falta) en realidad, no sé como empecé a hacer esto que alguien, quizá yo, no lo recuerdo, llamó crónica, y nada de eso, son sensaciones plasmadas en papel, con lo que eso limita, sensaciones propias que pongo en común y no sé muy bien por qué; esto mismo que estoy escribiendo forma parte de esta incongruencia, ¿para qué cuento esto?, ¿a alguien la importa?, ¿por qué lo estáis leyendo?...perdón, perdón, perdón. Perdón por cuestionar si a alguien le importa, sé que sí, y me lo hacéis saber, sólo por eso...ahí va...
Tenía muchas ganas de que llegara ese viernes por la tarde, no os lo imagináis, después de una temporada a tope de trabajo, era el primer fin de semana en el que empezaba a liberarme, todo esto sin saber que tocaba Brucke, cuando me enteré me pareció un plan perfecto...
viernes tarde...
siesta...
concierto de amigos...
con amigos...
y viernes noche...
Llego tarde, lo extraño hubiera sido lo contrario, ¡ojo!, se han dado casos, aunque en realidad llego bien, acababa de empezar...mi primer pensamiento: “¿Qué es esto?, qué coñazo, yo venía a un concierto” en ese momento alguien pasa por delante de la guitarra de Raúl y se resbala, menos mal que la cogió al vuelo, porque mi siguiente pensamiento fue “¡me lo como!, si se llega a caer la guitarra me lo como” y el siguiente pensamiento fue de arrepentimiento, no por el canibalismo para defender la guitarra de Raúl, si no, por no valorar desde el inicio la presentación de la memoria de la Fundación Progreso y Cultura, estas cosas son necesarias, un año de trabajo da para mucho y hay que mostrarlo. Después de hablar de la esperanza, la que no se pierde y la que preside la Comunidad, ojalá la esperanza presidiera el mundo, y no hablo de política; presentan a Brucke, bueno, no, presentan a Lorena, que no a Brucke, Brucke son los tres, a la “crónica” anterior me remito, ya sabéis lo que pienso, todos son necesarios, es más, si me pongo chulita diría que todos somos necesarios; primero sale Raúl, que no tiene mucha pinta de Lorena...
...por fin la música va a empezar, la música tal y como la entendemos hoy, y ninguno, a pesar de nuestras diferentes edades (que tampoco lo son tanto, denominémonos treintañeros, los que no lo somos tampoco nos queda tanto y los que lo sois los acabáis de cumplir como quien dice ) sabemos cómo sería hoy la música sin Michael Jackson... mi particular homenaje y no será el único... es obligatorio si hablo de un concierto del día en el que el mundo se entera de su muerte, si fue antes o será después, en realidad no importa...
...hablaba de música, de esos primeros acordes, del no preguntar si se oye bien, ¿son ellos?, canta Lorena y no me suena a Lorena, parece otra, en mi cabeza, como pensamiento intrusivo, aparece la palabra “pecado”, ¿por qué?... ¿hablamos del pecado?... ¿qué es el pecado?...
El sonido es diferente, la primera impresión no es buena, prefiero el sonido conocido, el nuestro, el cercano, el que casi no necesitaría micros (a pesar de que Raúl alguna vez a llevado varios cientos, a la “Gorra de la risa” me remito); me muevo para tener una mejor visión, veo parte del concierto a través de la pantalla la cámara de fotos y me parece estar viéndolo por la tele. Tengo la ventaja de verlo por duplicado, en la cámara y en directo. Poco a poco me voy haciendo al sonido y al espacio, vuelvo a mi sitio cuando van a empezar a revolotear el ángel (y no el de Charlie, van dos) y el diablillo... Lorena, tentador ángel blanco, hace suyo el escenario, disfruta del espacio, se sale de si, se crece... ¿hablamos del pecado?... NO, hablamos de música, del espacio del escenario, de movimientos que reflejan sentimientos... y como esto va de recordar a los grandes podría decir que hablamos de Pina Bausch... Volvemos a Lorena... vuelvo a sus manos... ya he hablado de sus manos, me pregunto ¿por qué sólo me fijo en las manos de Lorena mientras canta?... canta con las manos...
Por un momento voy a tener que dar la razón a la presentación, me niego a decir que Brucke es fundamentalmente Lorena, pero este escenario, más grande de lo que nos tienen acostumbrados, dificulta que veamos a los tres de un solo golpe de vista, cuando están más cerca es más fácil, todos entran en el espacio de todos, incluso nosotros entramos en su espacio y ellos en el nuestro, interactuamos, otra diferencia... no hablan tanto...no hay miradas del escenario al público...Lorena mira a ese lugar donde se suele mirar cuando se es el centro de atención, un lugar que está entre las cabezas de los espectadores y el techo; Raúl está más que concentrado en su guitarra, no la toca, la abraza; y David dibujando con su clarinete o debería decir con su lápiz...yo sigo viendo espirales que salen del clarinete y lo van enmarcando todo...Pero la actitud no sólo es diferente por su parte, el público también es distinto...no está Anuncia...quizá si hubiera venido otro gallo hubiera cantado...se oyen cuchicheos, comentarios positivos sobre la voz, las letras, un “además es graciosa”, alguien se atreve a preguntar en alto y por supuesto se responde...porque siguen siendo ellos...
Entre canción favorita de unos y de otros, intento buscar la mía, no tengo, lo intento en cada concierto, pero no la encuentro... ¿es necesario tenerla?... me siento identificada con partes de muchas...pero no puedo elegir una y no lo voy a hacer...mi angelito me dice una y el diablito otra y luego cambian, así me quedo... eternas dicotomías vitales, unas más vitales que otras, escribo o no escribo, me censuro o no, elijo canción o no...
El concierto se acaba con un “bis” totalmente improvisado, que fuera “Adiós”, simple casualidad; me quedo con un sentimiento “si la descubre alguien, nos la quitan”, perdón por la propiedad, perdón por el egoísmo, lo justifica el no querer perder estos momentos, momentos de todos, con todos, por todos y para todos...
...esos momentos de después...no siempre son el paraíso de los que nos gusta probarlo todo,¡¡¡ madre mía, que derroche de medios!!! comida indescifrable; comentarios de los novatos, encantados, como siempre, repetirán...; bebida por doquier, explicación de lo que es Brucke (perdón por la osadía, intenté hacerlo lo mejor posible, creo que no olvidé nada); jamoncito y tortilla para los más miedosos; comienzo verbal de la crónica en la que todos querían participar, y como veis no estoy contando nada de lo que no habláramos, viviéramos...por supuesto, mención a esos pastelitos que faltaron, por pedir...para la próxima...
...la próxima despedida de David y su mochila, con la mente de camino a Barcelona, un poco sorprendido por unas Nieves que no esperaba...; las próximas copas y bailes después de un concierto, esta vez ya no solo bailaban las manos de Lorena, que por cierto, ya habían vuelto a desaparecer, en realidad, como ya he dicho, no bailan, cantan...; bailar “el cumpleaños feliz de Parchís”, innegable... treintañeros; la próxima vez que vuelvan a aparecer el angelito y el diablito, en mi caso nunca desaparecen...come pipas, no las comas, vete, quédate...dicotomías vitales...¿quién no las tiene?, fruto de ellas los perdones y las gracias que acaban con esto...
...perdón por las primeras impresiones falsas...
...perdón y gracias por las referencias a otras crónicas...el perdón por los que no saben de que hablo, y las gracias a los sí...
...gracias por el portátil que hace posible que la demora sea menor de lo que podría ser y perdón por la que es...
Sólo me queda decir que hasta el próximo...sea en petit comité o en un gran estadio...
Rut
P.D: el título es mezcla de todos los posibles; el último perdón...por las rarezas...